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viernes, 2 de marzo de 2012

Mini historias de una Tienda Erótica I: El ladronzuelo amigo

Trabajar en una tienda erótica es generalmente muy  reconfortante por historias entrañables que suceden, encontrar soluciones a problemas puntuales con la sexualidad o poder repartir un poco de alegría es nuestro objetivo. Esto, sin contar las anécdotas graciosas que se viven a veces. Aunque generalmente es mucho más normal y aburrido de lo que se puede imaginar, veo muchisima más gente extravagante en el supermercado que en Delicatessen X. En los posts de las ¨Minis historias¨, os iré contando pequeños sucesos vividos en Delicatessen X, siempre en tono gracioso con la intención de haceros sonreir.
Esta vez os contaré la historia de ¨El ladronzuelo amigo¨: Un día cualquiera, no hacía ni frío ni calor..., apareció un agradable chico preguntando por un ¨producto¨. Estuvimos charlando sobre sus usos y funciones, dándole ideas y aconsejando sobre el tema, el chico se fué a sacar dinero al cajero y en un rato volvía para comprarlo. ¨Perfecto, aprovecho que la tarde está algo tranquila y empiezo a preparar una reunión de TupperSex que tenemos esa noche...¨Cual es mi sorpresa que mientras estaba ordenando unos juguetitos, levanto la cabeza y veo al mismo chico salir pitando de la tienda...UY! qué raro pensé...voy a ver el producto que estuvo mirando anteriormente y uno de ellos faltaba, aunque no estaba del todo seguro....!!!! Fantástico!!! Ahora me toca hacer de policía. Cierro la tienda rápidamente y le voy siguiendo, no estaba seguro que se hubiera llevado nada, doy por hecho que la gente no se dedica a robar por los sitios y mucho menos me gusta acusar a alguien de algo que no ha hecho. Le voy siguiendo desde lejos para estar convencido de que si se lo llevó, le paro, me llevo lo que es mío y adiós!!
Seguí trabajando, gente, historias y los últimos retoques para el Tupper Sex de esa noche...Ya me había olvidado de lo sucedido, mi sorpresa fué cuando el chico volvió a la tienda, me pidió disculpas y me regaló una botella de un Priorat espectacular ( eso lo digo porqué ya me lo bebí), ante esto qué se puede decir? Estuvimos charlando un buen rato, acepté sus disculpas y casi nos damos un abrazo...ay! mi ladronzuelo amigo!!!! El último detalle fué que compró el producto previamente robado y se fué.
No sé si este cuento tiene alguna moraleja, yo os diré una: NO ROBÉIS!!! es algo muy feo, pero si tenéis que robar porqué el cuerpo os lo pide... que sea en el Corte Inglés!!!

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